jueves, 25 de septiembre de 2014

Quilt House

Quilt House de La Turca



Terminado por fin el Quilt Hoouse, es más grande de las medidas que tiene el del libro, mi madre que es una artista, ha agrandado los patrones con más cuadros y ampliado las casas, las montañas y más cosas de su propia cosecha, ella inventa. Las medidas son 2,30*2,15 y los cuadros centrales que van unidos de croché son de 20*20,  de telas de tapicería de un muestrario de sofás. Espero que os guste, a sus hijas nos encantan.


























miércoles, 3 de septiembre de 2014

Alfombra de trapillos

 Este verano tampoco se ha perdido el tiempo.



Quilt de My Village de House

Acolchado por Arte Restaura

domingo, 6 de abril de 2014

Mi princesa del guisante

Érase una vez un príncipe que quería casarse con una princesa, pero que fuese una princesa de verdad. En su busca recorrió todo el mundo, mas siempre había algún pero. Princesas había muchas, mas nunca lograba asegurarse de que lo fueran de veras; cada vez encontraba algo que le parecía sospechoso. Así regresó a su casa muy triste, pues estaba empeñado en encontrar a una princesa auténtica.
Una tarde estalló una terrible tempestad; se sucedían sin interrupción los rayos y los truenos, y llovía a cántaros; era un tiempo espantoso. En éstas llamaron a la puerta de la ciudad, y el anciano Rey acudió a abrir.

Una princesa estaba en la puerta; pero ¡santo Dios, cómo la habían puesto la lluvia y el mal tiempo! El agua le chorreaba por el cabello y los vestidos, se le metía por las cañas de los zapatos y le salía por los tacones; pero ella afirmaba que era una princesa verdadera.

"Pronto lo sabremos", pensó la vieja Reina, y, sin decir palabra, se fue al dormitorio, levantó la cama y puso un guisante sobre la tela metálica; luego amontonó encima veinte colchones, y encima de éstos, otros tantos edredones.

En esta cama debía dormir la princesa.

Por la mañana le preguntaron qué tal había descansado.

-¡Oh, muy mal! -exclamó-. No he pegado un ojo en toda la noche. ¡Sabe Dios lo que habría en la cama! ¡Era algo tan duro, que tengo el cuerpo lleno de cardenales! ¡Horrible!.

Entonces vieron que era una princesa de verdad, puesto que, a pesar de los veinte colchones y los veinte edredones, había sentido el guisante. Nadie, sino una verdadera princesa, podía ser tan sensible.

El príncipe la tomó por esposa, pues se había convencido de que se casaba con una princesa hecha y derecha; y el guisante pasó al museo, donde puede verse todavía, si nadie se lo ha llevado.

Esto sí que es una historia, ¿verdad?

FIN

Flecos de cuquillo para traje de gitana







Colcha casi terminada, ya está acolchada.





 
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